
Me están llegando mails de que aún sigue el cyber y yo ya lo saqué 🙀. #¿Crees que debemos seguir hoy o ya fue? 😅. Déjame tu opinión abajo (tres síes y lo reactivamos por hoy también) Www.Amenatelas.Cl #chilesustentable #hechoenchile #🇨🇱 #modalentachile #slowfashionchile #diseñochileno #decochile #handmadechile #modalentachile


¡Por fin!
¿Es tu época favorita también?
Aquí, en la foto, un vestido de niña que hice con la gabardina safari y el vestido que llevo con un cuadrillé celeste amado (ambos patrones estarán pronto disponibles).
¿Cuántos vestidos de algodón nos vamos a hacer esta primavera?
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Sabes, hubo un tiempo en el que mujeres reciclaban los sacos de harina y otros alimentos (feedsacks) para hacer ropa para toda la familia: vestidos, blusas, pantalones, sábanas, cortinas, manteles, accesorios, etc. Aprovechaban al máximo el ‘packaging’ de muselina de algodón en la que venían los alimentos para confeccionar lo que necesitaban en casa.
Eso pasó durante la década de los 20, 30 y 40 debido a las crisis económicas, las guerras y la escasez textil, en general, en muchos lugares rurales de Estados Unidos.
Fue así como la industria alimentaria aprovechó la instancia y creó telas estampadas originales que eran ideales para confeccionar vestidos. Además, pegaban una etiqueta de papel o con tinta que se podía sacar fácilmente para no interferir en el estampado o futura prenda y, algunas, incluían patrones o moldes para la creación de vestidos.
Las revistas de moda y las empresas de patronaje también se dedicaron a ofrecer ideas y productos considerando estas coloridas muselinas estampadas. De un saco de azúcar de 45 kilos, por ejemplo, salía un lienzo de 1 metro de ancho por 1.10 mt de alto para confeccionar la ropa de verano o de hogar.
Era tan popular, que hacia los años 40 había unos tres millones de personas en Estados Unidos de todas las clases sociales que vestían con el packaging de las empresas alimentarias.
Pero adivina qué. Con la aparición del plástico y las bolsas de papel, mucho más baratos para las empresas pero más contaminantes, se acabaron los sacos estampados y las telas recicladas.
En Chile, también hubo un poco de esa ‘economía circular’. Mi madre me cuenta que en su juventud, en los 70, usaba las telas de los sacos de harina y se hacía blusones. Los bordaba o le ponía cintitas de colores de zigzag para decorarlos y personalizarlos.
Quizá estas historias parecen muy lejanas, pero la verdad es que están en total sintonía con nuestro siglo XXI. Por un lado, la empresa alimentaria diseña un producto ‘perfecto’ que no genera residuos y, por otro, ayuda a la economía familiar. Se trata de la economía circular, una forma de fabricar y consumir de manera inteligente para contribuir al desarrollo consciente de la sociedad. El papel clave está más bien en los gobiernos y sus políticas públicas y en las empresas con mayor poder económico, que en los consumidores.
¿Te imaginas un embalaje así de genial en Chile para hacernos ropa? Pienso en el retail… que aprovecharía de poner su logo en vez de estampados bonitos, 🙊¿o no?










Si eres una amante de las telas y la ropa, seguro que has escuchado sobre lo muy contaminante que es la industria de la moda y textil. Sí, es una realidad que va apareciendo por todos lados, pero no siempre sabes qué hacer ante eso.
Lo primero es librarse de la culpa, porque como consumidoras no tenemos tanto poder de elección. Son las empresas productoras, y todos los intereses que hay de por medio, las que tienen el control. Sin embargo, estas compañías tendrán que cambiar a favor de los nuevos requerimientos de las personas y el planeta.
Mientras eso pasa, podemos comenzar a adaptarnos a un futuro menos contaminante en todas nuestras acciones diarias. Quizá, debemos ser más frugales, elegir ropa y telas de más calidad y valor o escoger prendas y diseños atemporales, por ejemplo.
¿Y por qué hay que hacerlo? Pues la razón principal es porque estamos contaminando demasiado rápido el planeta, el agua, los ecosistemas, toda nuestra vida. Es trágico, porque amamos consumir…
Por eso, desde hoy te proponemos una opción más sostenible y amigable con el medio ambiente para hacer tu ropa. Se trata de nuestra primera colección de telas de algodón orgánico.
Y qué significa que sea orgánico. Pues, que es un algodón que proviene de semillas naturales (no transgénicas), sin uso de pesticidas químicos (solo naturales) para proteger la salud de los agricultores, de los trabajadores de la confección y la de las personas que usan las prendas finales. Además, sus plantaciones emanan un 94% menos de gases de efecto invernadero respecto al algodón convencional. Por otro lado, las siembras más exitosas se dan en los climas propicios y no forzados, lo que genera un cultivo responsable y eficiente.
Conoce nuestras primeras telas de algodón orgánico. Tenemos seis colores en franela extra suave y muy especial en el entramado (va genial para camisas, vestidos infantiles, accesorios, faldas con tablas, pijamas abrigadores, etc.). Además, hemos traído voile negro y batista crema para blusas semi transparentes, vestidos o faldas de varias capas.

Muchas veces te he conversado sobre esto.
Mi amor por ellas viene hace muchos años, quizá de mi adolescencia, cuando empecé a coser con la máquina de mi abuela. Pero eso no lo sabía
Tardé en darme cuenta de lo que realmente quería hacer. Fue cuando cumplí 30 que decidí (estoy a punto de cumplir 42 años 😄), cómo debía ser mi vida más grata: tenía una gran idea de tienda de telas con talleres y máquinas de coser, todo junto. Pero, la verdad, es que soy más bien introvertida y la pandemia decidió que esto se forjara online. Estoy contenta de que haya sido así.
Antes, estudié literatura y periodismo, pasé un tercio de mi vida en otro país, tuve mil trabajos (intelectuales y de servicios), tuve dos tiendas antes de esta, estudié patronaje y moda, etc. Es un cliché lo que te voy a decir ahora, pero: todas esas experiencias me llevaron al hoy.
Estoy muy contenta. Claro que hay días que no son buenos y cuesta vivir. Más en el encierro. Sin embargo, algo cambió en mi vida desde que tengo mi tienda de telas o, quizá antes, cuando nació mi hijo Román, el motor de mi vida.
Me levanto con más ganas, incluso hago rutina de ejercicios, trato de comer bien y siempre me falta tiempo para hacer todas las cosas que me gustan.
Tengo la fortuna de trabajar en lo que soñaba: seleccionar telas bellas del mundo para que podamos tener un poquito en este lugar remoto. Realmente vivimos al fin del mundo y si no viajamos (que es caro y ahora con el covid es imposible), nos perdemos las cosas bellas y de calidad que hacen las personas en otros puntos del planeta.
Por eso, estoy feliz de poder traer nuevas telas y texturas, con diseños preciosos, clásicos, modernos o atemporales para nuestros proyectos. Cuando hacemos algo con nuestro tiempo y manos, es fundamental que los materiales sean de larga duración. Invertir tiempo y dedicación en algo que perdure es una decisión inteligente en un mundo ‘fast’.
Mis gustos son muy variados, así que mi línea es bastante amplia. Me mueve lo bello y me imagino que a ti también.
Yo quiero cambiar las cosas. Es decir, en el trocito del mundo textil en el que participo. Quiero que las cosas sean diferentes, por eso siempre intento ir un paso por delante.
He visto que han surgido muchas tiendas de telas, y me pregunto si debo seguir con la mía. Me lo cuestiono porque veo poca innovación. Es más de lo mismo, los mismos materiales antiguos y contaminantes, las publicaciones son pobres y una repetición de muchos contenidos y maneras (algunos calcados a los míos), mismos nombres de productos y eso me desanima.
Pero luego pienso que siempre hay opciones nuevas. A mí me gusta ser diferente, la primera. Cuando todo el mundo lo usa o lo tiene, pierdo el interés. Siempre trato de cambiar las perspectivas para hacer las cosas diferentes.
Por eso estoy estudiando más y más sobre el futuro del mundo textil. Este verano tomé unos cursos de moda y ahora estoy en otro. También creo que seguiré con un diplomado 🙃. Sí, todo esto para estar muy informada de lo nuevo y de lo mejor para nosotras. Saber elegir mejor a los proveedores y hacer las cosas con más conocimiento y cuidado. Pensando siempre en el futuro de nuestro planeta y quienes habitamos en él. Elegir mejores prácticas para que nuestros hijos puedan tener un planeta habitable.
Te cuento todo esto para que sepas más de mí y también para que sepas que ya están en la web las telas Sevenberry de Japón. Son preciosas, suaves y ligeras popelinas. Las florales que nos gustan tanto. Espero que te fascinen como a mí. Un abrazo, Paula
Cuando me preguntan qué máquina comprar siempre aconsejo que mejor empezar con la que tengas a mano.
Si heredas una, trata de usar primero esa. Te darás cuenta de las sutilezas que hacen mejor una máquina y cuáles son tus necesidades.
Si no tienes cómo conseguir una, pronto subiré un vídeo en el que te cuento en qué debes fijarte al momento de escoger tu primera máquina.
Yo uso principalmente la que heredé de mi abuela. Debe tener unos 60-80 años de vida y tiene mucha fuerza al coser telas gruesas, como jeans.
(Activa la música para ver este video🍒)
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“Empecé juntando montoncitos de tu tienda porque los encontraba hermosos, pero no les tenía un destino en mente.
Compré telas por metro también por la misma razón. Con la cuarentena fui haciendo ropa para mi hija y cada vez que seleccionaba una tela para un proyecto me topaba con los montoncitos y pensaba en que había que darles una misión. Así, nació el quilt de Eloísa.
Cortando trozos y uniéndolos a otros para ir creando una pieza cada vez más grande y colorida.
Luego vino la parte más linda y dedicada: acolchar a mano.
Me tardé varios días, pero con cada línea me maravillaba más lo lindo que quedó este proyecto.
Aún tengo montoncitos y ganas de hacer más quilts.»
A Javiera no la he visto nunca, pero siento que la conozco 🥺♥️. Es una clienta que ha estado durante toda la pandemia junto a nosotras y la sentimos muy de la casa (no hace falta que la nombremos con su apellido cuando hay un pedido para ella, ya sabemos quien es). »
Gracias, Javiera, la colcha es preciosa. Aluciné más en cuanto supe que la habías hecho a mano. Muy bella. Además, con la gabardina chilena con esos colores tan especiales, te debes sentir muy orgullosa de tu trabajo. Que ganas de hacer algo así. Eres pura inspiración ✨.

🌾 Ama tu piel: es hipoalergénico y antibacterial
🌾 Se adapta al ambiente por su capacidad termoreguladora, es decir: lo sientes fresco en verano y te abriga en el invierno
🌾 Consume poca agua: durante su ciclo vital, el 80% del agua y energía usadas por el lino se producen en el cuidado, o sea, cuando lo lavamos o lo planchamos.
¿Qué más cosas sabes tú del lino que te maravillen?
Comenta aquí abajo👇🏼🌾
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