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Cuando nos confeccionábamos ropa con el ‘packaging’

Muselina estampada de algodón de sacos de alimentos

Sabes, hubo un tiempo en el que mujeres reciclaban los sacos de harina y otros alimentos (feedsacks) para hacer ropa para toda la familia: vestidos, blusas, pantalones, sábanas, cortinas, manteles, accesorios, etc. Aprovechaban al máximo el ‘packaging’ de muselina de algodón en la que venían los alimentos para confeccionar lo que necesitaban en casa. 

Eso pasó durante la década de los 20, 30 y 40 debido a las crisis económicas, las guerras y la escasez textil, en general, en muchos lugares rurales de Estados Unidos.

Fue así como la industria alimentaria aprovechó la instancia y creó telas estampadas originales que eran  ideales para confeccionar vestidos. Además, pegaban una etiqueta de papel o con tinta que se podía sacar fácilmente para no interferir en el estampado o futura prenda y, algunas, incluían patrones o moldes para la creación de vestidos. 

Las revistas de moda y las empresas de patronaje también se dedicaron a ofrecer ideas y productos considerando estas coloridas muselinas estampadas. De un saco de azúcar de 45 kilos, por ejemplo, salía un lienzo de 1 metro de ancho por 1.10 mt de alto para confeccionar la ropa de verano o de hogar.

Era tan popular, que hacia los años 40 había unos tres millones de personas en Estados Unidos de todas las clases sociales que vestían con el packaging de las empresas alimentarias.

Pero adivina qué. Con la aparición del plástico y las bolsas de papel, mucho más baratos para las empresas pero más contaminantes, se acabaron los sacos estampados y las telas recicladas. 

En Chile, también hubo un poco de esa ‘economía circular’. Mi madre me cuenta que en su juventud, en los 70, usaba las telas de los sacos de harina y se hacía blusones. Los bordaba o le ponía cintitas de colores de zigzag para decorarlos y personalizarlos.

Quizá estas historias parecen muy lejanas, pero la verdad es que están en total sintonía con nuestro siglo XXI. Por un lado, la empresa alimentaria diseña un producto ‘perfecto’ que no genera residuos y, por otro, ayuda a la economía familiar. Se trata de la economía circular, una forma de fabricar y consumir de manera inteligente para contribuir al desarrollo consciente de la sociedad. El papel clave está más bien en los gobiernos y sus políticas públicas y en las empresas con mayor poder económico, que en los consumidores.

¿Te imaginas un embalaje así de genial en Chile para hacernos ropa? Pienso en el retail… que aprovecharía de poner su logo en vez de estampados bonitos, 🙊¿o no?

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