Lino 100%

El lino

El lino es una de las fibras textiles más antiguas. Ya estaba presente en los asentamientos prehistóricos en Suiza y en las momias egipcias. Y fue en el siglo XVIII cuando floreció en Europa.

Dado que su producción es limitada y de un costo alto, se considera una fibra de lujo. Por lo mismo, es que tiene muchos imitadores que se fabrican con algodones, rayones y viscosas, y, en su versión más barata, con poliéster. 

El lino pertenece al grupo de las fibras líber — junto al yute, cáñamo y ramio— se encuentran en el tallo de la planta, debajo de la corteza. Por eso se necesita una difícil labor para procesarlas. La cosecha del lino se hace tirando o cortando las plantas a mano o máquina. Después de la cosecha se eliminan las semillas de las plantas.

El lino se refiere a las telas fabricadas con esta fibra; sin embargo, muchas personas llaman lino a las telas que tienen apariencia de lino, es decir, que poseen hilos delgados y gruesos y que son relativamente pesadas y rígidas. Hay que revisar las etiquetas de la ropa para saber el real contenido de lino de la prenda, o preguntar al fabricante, pues muchas telas vendidas como lino son simplemente imitadores de baja calidad.

Las características únicas y deseables del lino son:  su cuerpo, resistencia, haces de fibras gruesos y delgados que dan textura a las telas. Sus principales limitaciones son la baja resiliencia (debe ser planchado después de lavar) y la falta de elasticidad.

Propiedades

Las propiedades estéticas del lino radican en el entramado de hilos gruesos y delgados, con un lustre suave y con un aire de “retorno a la naturaleza”.

Es durable: se trata de una fibra fuerte, con resistencia a la ruptura; por eso, se usaba para coser zapatos. Sin embargo, las telas se desgastan cuando se planchan repetidamente en los mismos pliegues. Para que duren más, los artículos confeccionados con él, deben evitar que se les planche en las bastas y costuras. 

El lino resulta cómodo en contacto con la piel porque absorbe la humedad (casi el doble que el algodón, no presenta acumulación estática y es un buen conductor del calor.

Cuidados y conservación: Es resistente a las temperaturas elevadas, se puede lavar en seco o con agua  y se puede blanquear con cloro. Son más resistentes a la luz solar que el algodón.

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